La mayoría de corredores se centra en el ritmo cuando piensa en las series: “si voy más rápido, mejoro”.
Pero el verdadero cambio ocurre cuando aprendes a estructurar bien la intensidad dentro de cada entrenamiento.
Esto determina cómo trabajan tus mitocondrias, cómo usas la energía y cuánta fatiga acumulada generas.
En este artículo te explico de forma sencilla cómo funciona este proceso, qué tipo de entrenamientos puedes usar y por qué cada estructura afecta de forma distinta a tu rendimiento.
¿Por qué hablar de mitocondrias cuando entrenamos series?
Las mitocondrias son las “centrales energéticas” de tus músculos.
Cuantas más tienes y mejor funcionan, más fácil te resultará mantener un ritmo constante sin agotarte.
Beneficios directos de mejorar tus mitocondrias al correr:
- Usas más grasa como energía, ahorrando glucógeno.
- Te cansas menos a ritmos moderados.
- Mantienes la técnica durante más tiempo.
- Aumentas tu ritmo de umbral, el ritmo clave para rendir en 10K, media y maratón.
- Mejoras la recuperación y reduces el estrés global del entrenamiento.
- Menor riesgo de lesión
Estas adaptaciones no se consiguen solo “yendo rápido”, sino haciendo tus series con una estructura que estimule la producción de energía de forma estable y repetida.
La clave: la intensidad no es el ritmo… es cómo repites el esfuerzo
Muchos corredores creen que la intensidad es “correr fuerte”.
Pero realmente la intensidad se define por cómo organizas la intensidad dentro de un mismo entrenamiento.
Ejemplo:
Un 8 km continuo a ritmo de umbral puede generar más estímulo mitocondrial que un 8×1000 “a tope”. Por eso es tan importante elegir bien la estructura.
Tipos de entrenamientos que mejoran la función mitocondrial
A continuación analizamos sesiones muy comunes, explicando qué efecto tienen sobre la mitocondria y qué corredor puede beneficiarse más de cada una.
- 7 km + 1 km: homeostásis metabólica + pequeño estrés final
- Este tipo de entrenamiento es muy útil para corredores que necesitan mejorar su base metabólica sin un desgaste excesivo.
- Cómo trabaja la mitocondria en este entrenamiento
- Los 7 km continuos ofrecen un estímulo largo y constante.
- El último intervalo de 1 kilómetro más rápido introduce un estrés manejable.
- La mitocondria aprende a producir energía incluso cuando aparece la fatiga.
- Beneficios
- Aumenta la eficiencia aeróbica.
- Mejora la capacidad de “apretar” sin romper la técnica.
- Bajo riesgo de lesión.
- 8 km continuo a ritmo vivo: uno de los mejores estímulos metabólicos
- Este entrenamiento es una joya para mejorar la eficiencia.
- Cómo trabaja la mitocondria
- Se mantiene un ritmo sostenido durante varios kilómetros.
- No es un ritmo cómodo, pero tampoco agónico.
- Esta zona es la que más activa la biogénesis mitocondrial, es decir, la creación de nuevas mitocondrias.
- Beneficios
- Aumenta el ritmo sostenible durante mucho tiempo.
- Reduce el gasto energético a igual velocidad.
- Prepara muy bien para 10K, media y maratón.
- 3×1 km + 5 km: activar, regular y mantener
- Una estructura perfecta para corredores de media maratón y maratón.
- Cómo trabaja la mitocondria
- Las series activan el metabolismo.
- Los 5 km finales obligan a mantener una producción de energía equilibrada.
- Se mejora mucho la economía de carrera en estado de fatiga.
- Beneficios
- Excelente para “aprender a correr cansado”.
- Aumenta la resistencia específica de competición.
- Mejora la estabilidad del ritmo.
- 6×500 m + 3 km: intensidad corta + reciclaje de lactato
- Entrenamiento muy efectivo y menos agresivo que series más largas.
- Cómo trabaja la mitocondria
- Los 500 m son lo suficientemente rápidos para subir pulsaciones.
- El tramo final de 3 km es ideal para que la mitocondria reutilice el lactato y lo convierta en energía útil.
- Beneficios
- Más fluidez de carrera.
- Capacidad de correr bien después de esfuerzos intensos.
- Ideal para preparar mediofondo y 5K.
Conclusión: así mejoras tus mitocondrias y tu forma de correr
La mejora no está solo en correr más rápido, sino en usar bien la intensidad para que tus mitocondrias hagan su trabajo.
Los entrenamientos mejor diseñados son aquellos que:
- Mantienen un trabajo continuo suficiente
- Introducen intensidad sin picos excesivos
- Enseñan al cuerpo a producir energía de forma estable-homeostasis metabólica
- Favorecen el uso de grasa y la estabilidad del ritmo
Si entrenas con esta lógica, ganarás velocidad, resistencia y eficiencia… y, sobre todo, correrás con menos esfuerzo y menor riesgo de lesión


