Tibial Posterior

El tibial posterior está ubicado en las caras posteriores y contiguas de la tibia y el peroné, para llegar a la planta del pie a través de la parte posterior del escafoides, y finalmente insertarse en la base de los metatarsianos segundo, tercero, cuarto, llegando hasta el cuboides. La posición del tibial posterior es más profunda que otros flexores plantares como gemelo y soleo, de manera que en ocasiones es difícil diferenciar sobrecargas o molestias musculares entre estos y el tibial posterior.

«Músculo tibial posterior marcado en azul«

La función biomecánica del tibial posterior está asociada la flexión plantar con supinación. Su función durante la carrera es clave para generar un control excéntrico de la pronación y rotación interna de la tibial en la fase de apoyo con el suelo. El tibial posterior es clave para dar estabilidad a través del arco plantar. Debilidades en el tibial posterior se asocian ya no solo a un rendimiento comprometido en la fase de impulsión durante la carrera sino además a lesiones asociadas al pie y flexores plantares como gemelo y soleo.

El trabajo de fuerza del tibial posterior es fundamental para permitir una función muscular del pie adecuada durante la marcha. EL trabajo del tibial posterior se puede realizar con posición en flexión plantar, y llegar en movimiento del pie hacia aducción, supinación e inversión. Importante no perder la flexión plantar durante el movimiento, tal y como se indica en el siguiente video.

¿Qué hace el tibial posterior?

  • Recoge el arco del pie cuando apoyas.
  • Ayuda a que el pie pase de estar “blando” al apoyar → a estar firme para impulsar.
  • Esa firmeza es la supinación funcional (ligero giro hacia fuera).

👉 Ojo: no es correr de puntas ni con el pie rígido, es una supinación natural y necesaria.

¿Qué pasa si no trabaja bien?

  • El pie se queda “hundido” demasiado tiempo.
  • Se pierde fuerza al empujar.
  • Aparecen sobrecargas típicas:
    • Tibial posterior
    • Aquiles
    • Gemelos
    • Rodilla o fascia plantar

¿Y si se pasa de supinación?

  • El pie se vuelve rígido demasiado pronto.
  • Menos amortiguación.
  • Más impacto en tobillo, rodilla y cadera.

En carrera, lo ideal es:

  1. Apoyar → el pie se adapta al suelo
  2. Recoger → el tibial posterior activa el arco
  3. Empujar → pie firme, eficiente y estable

Eso es correr bien desde el pie: estabilidad sin rigidez.

¿Cómo se entrena? info en video.

Comparte:

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en pinterest
Compartir en linkedin

Post Recientes:

Carrera

Fuerza

Lesiones

Formación

Luis del Águila

• Doctor en Fisiología.
  (Penn State University, USA).
• Fellowship.
  (Harvard Medical School, USA).
• Licenciado en Bioquímica. 
  (Universidad de Navarra, Pamplona)
• Recordman Nacional Master
• Medallista Internacional Master
• Campeón de España Master
• Campeón Regional Absolut
• Apasionado del Entrenamiento

Contacto