Dos errores del corredor popular

El corredor, independientemente del nivel atlético, es por naturaleza, inconformista con su rendimiento. Todos los corredores queremos más, a pesar de haber mejorado marca personal, o haber realizado un gran registro en una carrera. Sin embargo, este inconformismo nos lleva en la mayoría de las ocaciones a un retroceso en nuestro rendimiento, más que a una mejora. Podríamos mencionar dos principales errores que podrían desencadenar en un rendimiento comprometido.

  1. Error 1; Entrenar más para mejorar una marca. Terminamos una carrera, y segundos después de pasar la línea de meta, y a pesar de haber realizado un gran registro, queremos más para la siguiente carrera. Una de las bases del entrenamiento es la asimilación, y en la inmensa mayoría de los casos más no es mejor. Lejos de entrenar más, para correr más hay que entrenar mejor. Entrenar más de lo que nuestro cuerpo puede asimilar nos llevará a un rendimiento comprometido asociado a lesión o sobre-entrenamiento. Recuperación post-competición es clave para seguir mejorando.
  2. Error 2; Malinterpretar el concepto del entrenamiento de Fuerza. Todos estamos de acuerdo en la importancia del entrenamiento de fuerza en una planificación de entrenamiento. Sin embargo, el concepto Fuerza en muchos casos está desvirtuado, y prostituido. Correr destruye y lejos de hacerte más fuerte, debilita. Solo ajustando el sistema muscular con el fin de soportar la tremenda agresividad de la carrera podremos mejorar el rendimiento. La mejora radica no en hacer las series más rápido, sino en un trabajo meticuloso, individualizado, incansable, preciso y continuado del sistema muscular. El entrenamiento de fuerza erróneamente entendido no es suficiente. El entrenamiento del corredor, y del deportista en general, debe pasar irremediablemente por un correcto trabajo del músculo, ya que de otra manera estaremos abocados tarde o temprano a la lesión y por ende al rendimiento comprometido. Entrenar la fuerza va mucho más allá de levantar peso o ir al gimnasio. La fuerza radica no tanto en mover pesas sino en ajustar la musculatura desajustada por la tremenda agresividad de la carrera. El músculo es el pilar angular del entrenamiento.

Por lo tanto, entrenar más no necesariamente redunda en una mejora del rendimiento, sino que en muchos casos nos lleva al sobre-entrenamiento y a la lesión. Además, el entrenamiento de fuerza entendido como ajuste del sistema muscular, y no como el circo de mover peso haciendo malabarismos, es el pilar angular sobre el que debe soportarse cualquier plan de entrenamiento.

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Luis del Águila

• Doctor en Fisiología.
  (Penn State University, USA).
• Fellowship.
  (Harvard Medical School, USA).
• Licenciado en Bioquímica. 
  (Universidad de Navarra, Pamplona)
• Recordman Nacional Master
• Medallista Internacional Master
• Campeón de España Master
• Campeón Regional Absolut
• Apasionado del Entrenamiento

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