Diferencia en las adaptaciones del entrenamiento en función del tipo de series

Cuando hablamos de entrenamiento de carrera, es muy habitual utilizar la palabra “series”. Sin embargo, no todas las series producen las mismas adaptaciones en el organismo. La duración de cada repetición, el ritmo al que se corre y el tiempo total acumulado de trabajo cambian de forma importante el tipo de estímulo que recibe el cuerpo.

Por esta razón, dos entrenamientos que aparentemente se parecen pueden provocar adaptaciones muy distintas. Entender cómo influyen los diferentes tipos de series permite organizar el entrenamiento de forma más eficaz, especialmente en corredores que preparan distancias como 10 km, media maratón o maratón.

En muchos casos el error no está en hacer series, sino en elegir el tipo de series que no corresponde con el objetivo fisiológico que se busca.


Las adaptaciones dependen del tiempo que se mantiene la intensidad

El organismo no responde igual a un esfuerzo muy intenso de corta duración que a un esfuerzo ligeramente menos intenso mantenido durante varios minutos. La duración de la repetición determina qué sistema energético se estimula más y qué tipo de adaptación se produce.

Cuando las repeticiones son largas, el cuerpo trabaja principalmente en un entorno aeróbico. Esto significa que mejora la eficiencia del metabolismo energético, aumenta la capacidad de reutilizar el lactato y se desarrolla la resistencia a ritmos relativamente altos.

En cambio, cuando las repeticiones son muy cortas y rápidas, el estímulo se desplaza hacia sistemas energéticos más anaeróbicos. En ese caso se desarrollan aspectos como la velocidad o la potencia, pero el estímulo aeróbico sostenido es menor.

Por este motivo la duración de las series es una de las variables más importantes a la hora de diseñar un entrenamiento.

Series largas: desarrollo de la resistencia a ritmos altos

Las series largas suelen situarse entre varios minutos y varios kilómetros de duración. En este tipo de entrenamientos el corredor mantiene un ritmo elevado durante un tiempo prolongado, pero sin llegar a una intensidad que provoque una fatiga inmediata.

Este tipo de sesiones favorece principalmente adaptaciones relacionadas con el metabolismo aeróbico. El músculo mejora su capacidad para utilizar el lactato como combustible, aumenta la eficiencia energética y se vuelve más capaz de mantener un ritmo estable durante largos periodos de tiempo.

Por eso las series largas tienen un papel muy importante en la preparación de carreras de fondo. Son especialmente útiles cuando se prepara una media maratón o un maratón, donde la clave del rendimiento está en sostener un ritmo constante durante muchos kilómetros.

En términos fisiológicos, este tipo de entrenamiento suele situarse alrededor del umbral de lactato, una intensidad donde el organismo todavía puede mantener el equilibrio metabólico.

Series de duración media: transición entre resistencia e intensidad

Las series de uno o dos kilómetros se sitúan en una zona intermedia entre el trabajo puramente aeróbico y el trabajo de mayor intensidad.

En este tipo de sesiones el estímulo fisiológico es mixto. Por un lado se sigue desarrollando la capacidad aeróbica, pero al mismo tiempo el ritmo suele ser algo más alto, lo que introduce un estímulo adicional sobre el rendimiento a ritmos de competición.

Este tipo de entrenamiento es muy habitual en la preparación de carreras de 10 kilómetros, donde el equilibrio entre resistencia e intensidad resulta especialmente importante.

En corredores populares estas sesiones pueden ser útiles siempre que se integren dentro de una planificación donde el trabajo aeróbico siga teniendo el papel principal.

Series cortas: estímulo más orientado a la generación de lactato

Las repeticiones cortas, generalmente por debajo de un kilómetro, producen adaptaciones diferentes. Al aumentar la intensidad y reducir la duración, el organismo entra en una zona donde el metabolismo anaeróbico participa en mayor medida.

Estas sesiones mejoran aspectos como la velocidad, la potencia y la capacidad de tolerar ritmos altos durante periodos cortos. Sin embargo, el tiempo total de trabajo sostenido suele ser menor, por lo que el estímulo sobre el sistema aeróbico también se reduce.

En corredores que preparan distancias largas, el abuso de este tipo de sesiones puede generar un entrenamiento demasiado orientado hacia la intensidad y poco hacia el desarrollo de la resistencia.

Por esta razón, en la mayoría de planes de entrenamiento para media maratón o maratón, las series cortas suelen tener un papel secundario.

El mismo entrenamiento puede producir adaptaciones distintas según el momento de la temporada

Otro aspecto importante es que un mismo tipo de series no produce siempre el mismo efecto. Las adaptaciones dependen también del momento de la temporada y del nivel de forma del corredor.

Al inicio del ciclo de entrenamiento el objetivo suele ser construir una base aeróbica sólida. En esta fase los entrenamientos suelen tener intensidades más moderadas y el foco está en mejorar la eficiencia metabólica.

A medida que se acerca la competición, los ritmos se aproximan más al ritmo de carrera y el objetivo pasa a ser trasladar esas adaptaciones al rendimiento específico.

Esto significa que una sesión que al principio de la temporada se percibe como controlada puede convertirse en un entrenamiento mucho más exigente cuando el corredor está cerca de su pico de forma.

Elegir el tipo de series según el objetivo de la carrera

Uno de los aspectos más importantes del entrenamiento es que el tipo de series debe estar alineado con el objetivo de la competición.

En distancias cortas como el 5 km el trabajo de intensidad tiene un papel mayor, porque el ritmo de carrera está por encima del umbral de lactato.

En el 10 km aparece un equilibrio entre trabajo aeróbico y sesiones algo más rápidas.

En cambio, en la media maratón y el maratón el rendimiento depende principalmente de la capacidad de mantener un ritmo relativamente alto durante mucho tiempo. Por eso en estas distancias el entrenamiento alrededor del umbral de lactato y los trabajos de duración más larga suelen ser los que producen las adaptaciones más relevantes.

La importancia de encontrar el equilibrio

El entrenamiento eficaz no consiste en eliminar un tipo de series y utilizar únicamente otro. La clave está en encontrar un equilibrio adecuado según el nivel del corredor, el momento de la temporada y el objetivo de la carrera.

En corredores populares, que suelen tener menos tiempo de recuperación y menos volumen de entrenamiento semanal, suele ser especialmente importante priorizar el trabajo aeróbico sostenido. Esto permite acumular adaptaciones de forma progresiva sin generar un exceso de fatiga.

Cuando el entrenamiento se organiza de esta manera, las series se convierten en una herramienta muy útil para mejorar el rendimiento. No porque exista un tipo de serie perfecto, sino porque cada tipo de sesión produce una adaptación concreta en el organismo.

Comprender cómo funcionan estas adaptaciones es lo que permite construir un entrenamiento más inteligente, más sostenible y con menor riesgo de lesión.

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Luis del Águila

• Doctor en Fisiología.
  (Penn State University, USA).
• Fellowship.
  (Harvard Medical School, USA).
• Licenciado en Bioquímica. 
  (Universidad de Navarra, Pamplona)
• Recordman Nacional Master
• Medallista Internacional Master
• Campeón de España Master
• Campeón Regional Absolut
• Apasionado del Entrenamiento

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