Cómo leer tu frecuencia cardíaca en running

Hay un número que muy pocos corredores conocen, y que vale más que el ritmo al que corres, más que tus kilómetros semanales, más que cualquier marca en una carrera popular. Se llama decoupling, o deriva de frecuencia cardíaca (HR drift), y es básicamente una radiografía de tu sistema aeróbico en tiempo real.

Hoy te lo explico con dos sesiones reales. Mismo atleta, dos días distintos, dos ritmos muy distintos. Y dos historias completamente diferentes.

Sesión 1: Rodaje a ritmo de umbral — 5 km, 8,8% de decoupling

La primera sesión era un esfuerzo controlado a ritmo de umbral. No una carrera, no un test máximo. Algo que, sobre el papel, el atleta debería poder sostener con cierta comodidad.

Lo que mostró la gráfica de frecuencia cardíaca fue otra cosa.

La FC subió rápido en los primeros 500 metros —eso es normal, el corazón siempre tarda un poco en ponerse al día con las piernas— y se estabilizó en torno al kilómetro 1. Hasta aquí todo correcto. Pero luego, en lugar de quedarse plana, siguió subiendo. Poco a poco, sin grandes saltos, pero sin parar. Del kilómetro 2 al 5, el corazón siguió escalando aunque el ritmo no cambiara.

Eso es decoupling: el cuerpo necesitando cada vez más esfuerzo cardiovascular para mantener el mismo output mecánico.

Un 8,8% en solo 5 kilómetros es una señal clara. El umbral real del atleta está probablemente por debajo del ritmo al que corrió, o las condiciones externas —calor, sobre todo— lo penalizaron de forma importante. En cualquier caso, el sistema aeróbico todavía no aguanta bien esa intensidad. Se empieza a «desenchufar» demasiado pronto.

Sesión 2: Rodaje suave — 15 km, 0,6% de decoupling

La segunda sesión era un rodaje largo a ritmo tranquilo. Tres veces más distancia. Y sin embargo, la gráfica es casi una línea recta.

La FC sube levemente en los primeros 3-4 km —el mismo ajuste inicial de siempre— y después se queda ahí, estabilizada, durante 11 kilómetros más. Sin deriva, sin escalada, sin señal de que el cuerpo esté sufriendo para mantener el ritmo.

Un 0,6% de decoupling en 15 km es excelente. Significa que el sistema aeróbico de base está bien construido. El atleta puede sostener ese esfuerzo durante mucho tiempo sin que el corazón tenga que «compensar» nada.

Qué nos dice la comparación

Estas dos sesiones juntas cuentan algo muy concreto sobre este corredor: tiene una buena base aeróbica, pero el techo todavía tiene margen.

A baja intensidad, el cuerpo funciona con eficiencia. A intensidad media-alta, empieza a desacoplarse antes de lo deseable. Es un perfil muy habitual en corredores que acumulan volumen pero con poco trabajo específico en zonas de umbral o tempo, o simplemente en atletas que están en las primeras fases de construcción de forma.

La buena noticia es que el punto de partida es sólido. Y que el decoupling no es un diagnóstico definitivo: es una métrica que mejora con entrenamiento bien estructurado. Cuando ese 8,8% empiece a bajar, cuando el cuerpo aprenda a sostener intensidades más altas sin que el corazón se dispare, ahí es cuando el rendimiento da el salto real.

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Luis del Águila

• Doctor en Fisiología.
  (Penn State University, USA).
• Fellowship.
  (Harvard Medical School, USA).
• Licenciado en Bioquímica. 
  (Universidad de Navarra, Pamplona)
• Recordman Nacional Master
• Medallista Internacional Master
• Campeón de España Master
• Campeón Regional Absolut
• Apasionado del Entrenamiento

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