El músculo que te duele no es el que falla

Sobrecargas

Te has tratado el isquio tres veces. Masaje, estiramientos, unos días de descanso, vuelta a correr, y a las tres semanas está otra vez ahí. Y la conclusión que sacas es que tienes "el isquio delicado". Casi nunca es eso. El isquio no es tu problema: es tu víctima.

En la carrera hay músculos que empujan y músculos que rescatan. Cuando el que empuja se queda corto, el que rescata hace un trabajo que no le corresponde, con un tamaño que no le da y en un momento del ciclo que no es el suyo. Se sobrecarga. Y duele. Duele el que compensó, no el que falló, y por eso tratamos año tras año tejidos que no tenían la culpa.

Esto es lo que quiero que se entienda de una vez, porque cambia por completo lo que hay que entrenar.

Quién empuja y quién rescata

Simplificando mucho, pero sin faltar a la verdad, en cada zancada pasa esto:

  • El glúteo mayor es el motor de la extensión de cadera. Cuando el pie ya ha pasado por debajo del cuerpo, es él quien genera el impulso que te lanza hacia delante.
  • El glúteo medio y los rotadores sostienen la pelvis en el apoyo monopodal. Si fallan, la cadera cae y todo lo de abajo se descoloca.
  • Los isquiotibiales y el aductor mayor también extienden la cadera, pero son ayudantes. Son más pequeños y su función principal está en otro momento del ciclo.
  • El sóleo y el gemelo absorben el impacto y devuelven energía en el despegue. El sóleo, en concreto, soporta cargas enormes en carrera y es el gran desconocido del corredor.
  • El cuádriceps frena. Te sostiene en el apoyo y amortigua, sobre todo en bajada.

Cuando el motor rinde, cada uno hace lo suyo. Cuando el motor se queda corto —por debilidad, por fatiga acumulada o por las dos cosas—, los ayudantes se convierten en titulares. Y ahí empieza la cuenta atrás de la sobrecarga.

Los tres cuadros que veo cada temporada

1. El isquio que se carga siempre en la misma pierna

Aparece sobre todo al final de las tiradas largas o en las series, se calma con el reposo y vuelve en cuanto subes el volumen. Muchas veces es sólo una pierna, la misma siempre.

Detrás suele haber un déficit de extensión de cadera: el glúteo no completa el empuje y el isquio asume una extensión que no le toca, además de estar ya trabajando en la fase final del vuelo. Doble tarea, músculo pequeño, terreno abonado.

2. El gemelo y el sóleo que no se descargan nunca

Sensación de piernas "duras" desde el primer kilómetro, sobrecarga que aparece antes de lo normal, molestias que empeoran al cambiar de zapatilla o al subir cadencia.

Cuando la cadera no impulsa, el tobillo intenta compensar la propulsión que falta. El sóleo, que ya soporta varias veces tu peso corporal en cada apoyo, pasa a hacer también de motor. Y por eso subir la cadencia sin corregir la cadera muchas veces empeora el cuadro en lugar de arreglarlo.

3. La rodilla y la cara externa que se quejan al bajar el ritmo o al final

Molestia en la cara externa de la rodilla o en la cadera que aparece cuando llevas rato corriendo, o corriendo cansado. La pelvis cae en el apoyo, la rodilla entra hacia dentro y las estructuras laterales acaban trabajando de freno permanente.

Dónde te dueleQuién suele estar fallandoPor dónde se empieza
Isquiotibiales, una pierna, al final del largoExtensión de cadera: glúteo mayorIsométricos de glúteo mayor y aductor mayor
Gemelo y sóleo, desde el principioFalta de impulso de cadera, exceso de trabajo del tobilloCadera primero, sóleo isométrico después
Cara externa de rodilla o caderaControl de la pelvis en el apoyoTrabajo unilateral y glúteo medio
Cuádriceps tras bajadas o maratónCapacidad de frenado y daño excéntricoExposición progresiva a bajada y fuerza de base

Es un mapa orientativo para saber por dónde mirar, no un diagnóstico. Sirve para dejar de tratar únicamente el sitio donde aparece el síntoma. Te dejo link a la entrada dentro de este blog que te explica cómo trabajar la fuerza de determinados músculos.

▶ Te explico cómo trabjar diferentes músculos en la entrada de blog; Glúteo mayor y maratón, por qué se te cae el ritmo en el kilómetro 32

Las señales que llegan antes del dolor

Lo interesante es que la sobrecarga avisa semanas antes de doler. Estas son las señales que le pido a mis atletas que me cuenten:

  • La molestia aparece siempre a partir del mismo kilómetro. Si es el 12 un día y el 12 al siguiente, no es casualidad: es el punto en el que tu cadera se apaga.
  • Se te cierra la zancada al final y compensas con más frecuencia de paso. Es la deriva de zancada que ya vimos en la entrada del glúteo mayor y el kilómetro 32.
  • Notas asimetría: una pierna que "trabaja más", que suena distinto al apoyar o que se carga sola.
  • La molestia desaparece al calentar y vuelve al enfriarte. Muy típico de sobrecarga por compensación, y muy fácil de ignorar precisamente porque desaparece.
  • Tu eficiencia por lap se degrada en la segunda mitad de las sesiones, aunque el ritmo aguante.

La comprobación de tres minutos

No es un diagnóstico y no sustituye a nadie. Es una comparación entre tus dos piernas, que es donde está la información:

  1. Puente de glúteo a una pierna. ¿Notas el glúteo o notas el isquio? Si notas el isquio, y sobre todo si sólo pasa en un lado, ahí tienes una pista.
  2. Sentadilla a una pierna, lenta y controlada. Mira si la rodilla entra hacia dentro y si la pelvis se te cae del lado contrario.
  3. Elevación de talón a una pierna con la rodilla flexionada. Cuenta cuántas haces con control en cada lado. La diferencia entre piernas dice más que el número.

Hazlo descansado, no después de correr. Y repítelo cada seis u ocho semanas, que es cuando empiezan a verse cambios.

Cuándo la sobrecarga pasa a lesión. Si el dolor es agudo y localizado, si aparece de golpe, si te obliga a cambiar la forma de correr, si te duele en reposo o por la noche, o si empeora sesión a sesión, esto deja de ser una sobrecarga por compensación. Ya es lesión.

Qué hay que entrenar

La respuesta corta: al que falla, no al que duele. Y la forma de hacerlo es la misma que uso para todo el trabajo de cadera, trabajo isométrico orientado a la biomecánica de carrera, dos sesiones por semana en la fase de construcción:

  • Glúteo mayor, buscando sensación de glúteo y no de isquio. Si notas el isquio, la posición está mal o la carga es excesiva.
  • Aductor mayor, siempre unilateral, que es como corres de verdad.
  • Bíceps femoral, con flexión de rodilla en rotación externa y extensión de cadera.
  • Semimembranoso y semitendinoso, con flexión de rodilla en rotación interna y extensión de cadera.
  • Sóleo, con la rodilla flexionada, si tu cuadro es de gemelo y tobillo.

La regla que lo gobierna todo: la tensión es el estímulo, no la fatiga. Carga alta, movimiento lento, control absoluto y nunca llegar al fallo. Y colocado en la semana con cabeza: el mismo día que la sesión de calidad, nunca la víspera de la tirada larga.

Los tres errores que perpetúan la sobrecarga

Tratar sólo donde duele

El masaje y la descarga alivian, y el alivio es real, pero si el motor sigue sin empujar, el tejido vuelve a asumir la misma tarea la semana siguiente. Alivio no es solución.

Trabajar el músculo cargado

Un isquio que está compensando no está corto: está haciendo un trabajo que no le toca. Estirarlo con insistencia no le quita carga, y en tejido irritado puede ser contraproducente.

Subir la cadencia o aumentar ritmo de carrera como parche

Aumentar los pasos por minuto reduce la carga por zancada y a veces alivia a corto plazo. Pero si lo haces sin corregir la cadera, estás repartiendo el mismo problema entre más apoyos y trasladando trabajo al tobillo.

Preguntas frecuentes

¿Puedo seguir corriendo con una sobrecarga?

Depende de si el síntoma se mantiene estable, no empeora durante la sesión y no te cambia la forma de correr. Si algo de eso falla, no es cuestión de aguantar: es cuestión de bajar carga y buscar la causa.

¿Y si tengo sobrecargas en las dos piernas?

Entonces sospecha primero de la carga de entrenamiento: un salto de volumen, intensidad mal colocada o falta de descarga. La asimetría apunta a un déficit local; la simetría, casi siempre, a planificación.

¿Sirve la fuerza en máquina de gimnasio?

Sirve para construir, pero para esto el trabajo controlado con isometría a baja intensidad, y en base a la biomecánica, es más específico.

¿Esto tiene que ver con el calzado?

Cambiar de zapatilla cambia el reparto de carga entre tobillo y cadera, y por eso a veces destapa una sobrecarga que ya estaba latente. El calzado revela el problema, rara vez lo crea.

El dolor es solo un síntoma, no dónde empezó a fallar. Si llevas tres temporadas tratando el mismo tejido, deja de mirar el sitio donde duele y mira quién ha dejado de empujar.

Te lo explico en vídeo: El músculo que te duele no es el que falla

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Formación

Luis del Águila

• Doctor en Fisiología.
  (Penn State University, USA).
• Fellowship.
  (Harvard Medical School, USA).
• Licenciado en Bioquímica. 
  (Universidad de Navarra, Pamplona)
• Recordman Nacional Master
• Medallista Internacional Master
• Campeón de España Master
• Campeón Regional Absolut
• Apasionado del Entrenamiento

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