Gestión de fuerzas en el gesto de la carrera

Es probable que estemos en un momento de «data revolution», en donde la cantidad de datos que nos proporcionan los cada vez más emergentes dispositivos tecnológicos nos avasallan. La tremenda explosión de la tecnología en los últimos años, ya no solo con instrumentos, sino también con aplicaciones y plataformas informáticas, nos está llevando a un entrenamiento cargado de datos, los cuales en muchas ocasiones son difíciles de analizar e interpretar. En cualquier caso, la tecnología está convirtiendo al corredor a un elemento obsesionado con los ritmos, tiempos, y datos «fisiológicos» que en muchas ocasiones nos alejan de lo realmente importante, que es correr con salud.

El problema radica no en los datos en sí, sino en dar más importancia a estos datos que lo que realmente son, datos, pero en ningún caso rendimiento. En la actualidad podemos saber la teórica evolución de nuestro rendimiento en base a números de VO2max, potencia, ritmos, pulsaciones… Sin embargo nos estamos olvidando de lo más importante, la capacidad de nuestro cuerpo para asimilar la continua competición contra estos datos. Intentaremos explicarlo. La predicción de que la tecnología hace sobre nuestro entrenamiento está basada en herramientas puramente cardiovasculares, como pulsaciones, VO2max, o bien externas como podrían ser el ritmo o potencia. Sin embargo, no se tiene en cuenta parámetros biomecánicos, musculares, articulares o anatómicos. De nada me sirve planificar una progresión a un atleta en base a su ritmo, pulso, potencia o incluso VO2max, si su cuerpo biomecánicamente no es capaz de soportarlo.

Pongamos el ejemplo de un atleta que se indica abajo en la imagen, con grandes deficiencias biomecánicas y anatómicas. Por mucho que nos empeñemos en planificar su entrenamiento, o incluso en predecir un aumento estructurado de carga de entrenamiento, su cuerpo no podrá soportarlo, y llegará a la lesión antes de poder avanzar en ese entrenamiento tecnológicamente estructurado. Una vez llega la lesión, entonces su rendimiento sí o sí se verá comprometido, limitado, simplemente porque no podrá entrenar. Por lo tanto, lo más importante, no son tanto los valores fisiológicos, cardiovasculares o incluso metabólicos, sino el trabajo biomecánico perfectamente analizado para cada atleta. Este último aspecto es sin duda donde radica la ciencia del entrenamiento, y no tanto en la tecnología programada por máquinas, «gadgets» ó plataformas informáticas de entrenamiento. El trabajo a nivel biomecánico, muscular y neuromuscular será clave para que cada atleta pueda entrenar sin lesión, ya que de otra manera estaremos dejando de lado el aspecto más importante del entrenamiento, la continuidad. Sin un trabajo de fuerza enfocado hacia las deficiencias biomecánicas será la clave en la acumulación de entrenamientos en el tiempo, ya que de otra manera siempre estaremos limitados por la lesión.

Para más información y análisis biomecánica de la imagen de abajo;

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Luis del Águila

• Doctor en Fisiología.
  (Penn State University, USA).
• Fellowship.
  (Harvard Medical School, USA).
• Licenciado en Bioquímica. 
  (Universidad de Navarra, Pamplona)
• Recordman Nacional Master
• Medallista Internacional Master
• Campeón de España Master
• Campeón Regional Absolut
• Apasionado del Entrenamiento

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